La destacada participación de Christian Garín en el ATP 500 de Hamburgo, torneo donde perdió en semifinales ante el número 5 del mundo, Stéfanos Tsitsipás, consolida al ariqueño como el mejor tenista chileno del momento. El buen pasar de Garín contrasta como pocas veces lo estuvo con el de Nicolás Jarry, con quien ha coincidido en el equipo titular de singlistas nacionales en las tres últimas participaciones de Chile en Copa Davis.
Si bien en el arranque de sus carreras lo de Garín parecía más prometedor -en 2013 fue campeón de Roland Garros juvenil y se convirtió en el chileno más joven en ganar un torneo ATP-, lo cierto es que entre 2015 y 2019, el nieto de Jaime Fillol fue el principal representante nacional en lo deportivo.
Medalla de oro en los Juegos Panamericanos, campeón de tres Challengers y del ATP 250 de Bastad. Todo en esos cuatro años de gran nivel. A comienzos de 2019, Jarry llegó a ocupar el puesto 38° del ránking y era considerado el primer singlista del equipo de Copa Davis capitaneado por Nicolás Massú.
Pero de un momento a otro todo cambió. Nico Jarry sufrió el infortunio de un pequeño descuido alimenticio y en abril de este año fue sancionado por doping ante la ingesta de vitaminas contaminadas. Aunque el nacido en Vitacura logró disminuir el grado de la sanción, hace un par de semanas descendió al puesto 976° del ranking y aún debe esperar hasta el 16 de noviembre para su vuelta a las canchas.
En tanto Garín, quien ya había comenzado a retomar su mejor nivel a mediados de 2019, se alzó con dos ATP 250 consecutivos: Houston y Múnich. Además se dio el lujo de vencer al alemán Alexander Zverev (3º en aquel entonces) en el torneo germano.
El 2020 arrancaría con más títulos para el chileno: Córdoba y Río de Janeiro vieron consagrarse al diestro poco antes de la pausa deportiva producto de la pandemia del Covid-19.
Desde la otra vereda, el desafío para Jarry arranca desde atrás. Hace un par de semanas en una entrevista para LUN, Alan Jarry, padre del tenista, reveló que su hijo tendría contemplado retomar su nivel jugando torneos Futuros con el objetivo de recuperar posiciones en la clasificación general de la ATP.
“Fue una pena asumirlo (la sanción), pero Nico viene trabajando mentalizado para partir de cero, sabiendo que tiene un nivel y que con el tiempo el ranking va a caer solito”, comentó Jarry padre.
De momento, la deuda pendiente de la dupla chilena es en Copa Davis. Si bien la realidad actual nos dice que el presente de cada uno es totalmente distinto, la calidad y la motivación del santiaguino para volver a instalarse en el top 100, nos hace pensar que tanto Garín como Jarry llegarían con ritmo a la temporada 2021 y a una edad en la que los tenistas suelen rondar su ‘peak’ de rendimiento.